Este proyecto se centra en la exploración del color y la iluminación para evocar diferentes emociones y estados de ánimo. La luz se usó no solo para iluminar al sujeto, sino como una herramienta creativa principal, utilizando geles de colores para teñir el ambiente y generar contrastes dramáticos. El contraste entre las luces rojas y verdes crea una atmósfera intensa y vibrante, que resalta la figura retratada y añade un toque cinematográfico a las imágenes. Se jugó con la oscuridad del fondo para hacer que la luz fuera la protagonista, destacando las expresiones y los gestos. Además, se experimentó con la superposición de texturas para crear efectos visuales abstractos sobre el rostro, y se manipuló la perspectiva con tomas de doble exposición o espejos, ofreciendo una mirada artística que desafía la percepción convencional del retrato.